Desafíos y Perpetuidad del Reino
El Reino de Dios es el gobierno soberano y la esfera de autoridad de Dios, proclamado por Jesús y manifestado en el mundo. Este Reino, que se identifica con la Iglesia en un sentido esencial, posee una perpetuidad inmutable y, al mismo tiempo, enfrenta desafíos constantes a lo largo de la historia.
Perpetuidad del Reino de Dios:
- Fundamento Inamovible: El trono de Jehová está establecido en los cielos de manera fija, decidida e inamovible, y Su reino gobierna sobre todo. Su dominio surge de Él mismo y es sustentado por Su propio poder innato, extendiendo Su cetro sobre todo el universo, reinando universalmente en el presente, siempre lo ha hecho y siempre lo hará.
- Plan Eterno de Dios: Dios tiene planes fijos para someter completamente la Tierra, quitar el pecado, la rebelión y a Sus enemigos, para que Su programa eterno pueda realizarse finalmente. La profecía de Daniel, por ejemplo, revela el plan de Dios desde los días de Daniel hasta la eternidad. No hay nada que vaya a suceder en el siguiente ciclo de mil años que no haya sido previsto por Dios, demostrando Su control sobre los acontecimientos futuros.
- Un Reino que no será destruido: La Biblia enseña que la Iglesia es el "reino que nunca será destruido". Los que confían en el Señor se llenarán de gozo, y Su palabra más débil será eterna.
- Redención y Gloria Final: Aunque los creyentes experimentan aflicciones en la Tierra, la iglesia será liberada de la esclavitud de corrupción y aflicciones, para gozar de una hermosa libertad gloriosa como hijos de Dios. Hay una redención final por venir, que es una promesa de duración infinita y alcance sin límites. La salvación final y la victoria se encuentran en Cristo para quienes permanecen en la fe y están dispuestos a padecer por Él.
Desafíos al Reino de Dios:
- Oposición Continua: El Reino de Dios y la Iglesia enfrentan mucha y prolongada oposición. Esta oposición proviene del "hombre de pecado" (el anticristo), el dragón, la bestia y el falso profeta. Satanás intenta destruir los matrimonios y la felicidad.
- Conflicto en un Mundo Caído: El crecimiento del Reino ocurre en un mundo que rechaza la luz, lo que es fuente de conflictos y persecuciones para la Iglesia. Este mundo está bajo el poder del Maligno. Las aflicciones y el desánimo son realidades que los cristianos enfrentarán en esta vida.
- Engaño y Falsas Doctrinas: El diablo se valdrá de errores contra la Iglesia, y favorecerá religiones que disimulan la violencia y sistemas totalitarios. A menudo parecerá que ha vencido. Los falsos maestros inducen al pueblo a olvidarse de Dios.
- Ignorancia y Pecado: El mundo, en general, no comprende que el pecado es la raíz de la mayoría de sus problemas, lo que impide que los desarraiguen. La incredulidad de Israel, por ejemplo, les costó cuarenta años de vagar por el desierto. El pecado separa al hombre de Dios y lo esclaviza, trayendo muerte espiritual.
- Debilidades Humanas: Incluso dentro del pueblo de Dios, puede haber división y confusión entre el reino de este mundo y el Reino de Dios. La pereza, por ejemplo, es un problema que puede afectar tanto a los hogares como a las iglesias locales.
Resiliencia y Triunfo del Reino frente a los Desafíos:
- La Iglesia como Instrumento Divino: La Iglesia no pereció ante la caída del Imperio Romano, sino que asumió la tarea de evangelizar y educar a los pueblos, convirtiéndose en una fuente de amor, unidad y levadura en la masa. Su influencia será manifiesta, y las instituciones humanas se cobijarán a su sombra.
- Soberanía y Protección de Dios: A pesar de la anarquía aparente en el mundo, Dios pone orden en medio de la confusión, extendiendo Su mano contra los enemigos de Su pueblo y salvándolos con Su diestra. Las potestades del infierno no pueden prevalecer contra la Iglesia.
- Fortaleza en la Adversidad: Los creyentes deben perseverar en la sana doctrina de los apóstoles y defender la verdad. Dios promete estar con Su pueblo en las horas de prueba. La victoria es nuestra si permanecemos en la fe, ya que Cristo ha vencido al mundo y está con nosotros hasta el fin.
- Sabiduría como Guía: Las enseñanzas de los Evangelios actúan como legislación para la Iglesia. La práctica de los fundamentos de la justicia permite evitar los riesgos y trampas de la vida. La sabiduría, proveniente de Dios, ofrece seguridad, protección y una vida larga, y la diligencia es esencial en las labores del Reino de los cielos.
- Esperanza en el Futuro: Aunque el "hombre de pecado" continuará su actividad hasta la venida de Cristo, se puede recordar a Satanás su futuro, pues su fin es la perdición y destrucción por el Señor mismo. Las profecías prometen una época de santidad, paz, conocimiento, abundancia y felicidad, lo que implica la renovación de todas las cosas.