El Reino de los Cielos: Proclamación
El Reino de los Cielos, también conocido como el Reino de Dios, es un concepto central en la enseñanza bíblica que Jesús proclamó y que los creyentes están llamados a experimentar y extender. No es solo un lugar futuro, sino una realidad presente y espiritual con características distintivas.
Proclamación del Reino de los Cielos
La proclamación del Reino de los Cielos es la buena nueva (evangelio) de su llegada y la transformación que trae a la humanidad.
- Jesús como Proclamador Central: Jesús mismo fue el principal anunciador del Reino de Dios. Empezó su ministerio proclamando tiempos nuevos y la gracia de Dios, indicando que el tiempo se había cumplido y el Reino de Dios se había acercado. Sus milagros fueron signos de que este Reino ya estaba presente entre los hombres, con poder para sanar sus males. En el Evangelio de Mateo, Jesús es presentado específicamente como el Rey, el cumplimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento.
- La Predicación del Evangelio: La palabra "Evangelio" (del griego EUANGELION) significa "buenas nuevas". Las buenas nuevas que Jesús predicaba se referían al establecimiento de Su reino, la Iglesia, que sería establecida en el día de Pentecostés.
- Continuidad a través de los Apóstoles y Ministros: Jesús comisionó a Sus apóstoles y les prometió que recibirían poder cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos para ser Sus testigos "hasta los confines de la tierra". El Espíritu Santo capacitó a los apóstoles para predicar el evangelio de Cristo en diferentes idiomas y para confirmar el mensaje con señales y milagros. Este poder les fue dado para probar que eran profetas de Dios y confirmar Sus palabras. Los ministros, siguiendo este modelo, deben ser predicadores de justicia y razonar de ella. Jeremías, por ejemplo, no solo condenó el pecado sino que también predicó la restauración y la solución al pecado, reconociendo la bendición de las Escrituras.
- Mensaje de la Soberanía Divina: La gloria del Señor es tan grande que eclipsa la grandeza de todos los reyes terrenales, incitándolos a la obediencia y adoración. Los profetas hablaron con autoridad en el nombre del Señor y Dios hizo cumplir sus palabras.
Participación en el Reino de los Cielos
La participación en el Reino de los Cielos implica un cambio de corazón, obediencia y una vida de rectitud bajo la guía del Espíritu Santo.
- Acceso y Entrada:
- El acceso a Dios es por medio de Cristo.
- Jesús proclama el Reino de los Cielos primeramente a los pobres, quienes entran primero y tendrán un papel decisivo en su extensión.
- Es significativo que las primeras promesas del Reino fueran para un rey fastuoso (2 Samuel 7:13; 1 Reyes 8:24), y las últimas para los humildes de Yavé (Sofonías 3:12; Zacarías 9:9; Salmo 132:15), creyentes oprimidos y explotados por los ricos, quienes acogen mejor el Evangelio (Lucas 2:8; 10:21; 4:18).
- Para entrar en el Reino de los Cielos, se requiere "hacerse y volverse como niños", lo que implica humildad. Los niños son los más humildes.
- Ninguno puede heredar el reino de Dios sin santidad.
- Requisitos para la Salvación/Entrada: Para que una persona sea justificada delante de Dios por medio del evangelio y sea salva, debe iniciar y vivir por fe. Esto se lleva a cabo por medio de una fe obediente, que incluye oír la Palabra de Dios, creer, arrepentirse, confesar a Cristo como Hijo de Dios, y ser bautizado para el perdón de los pecados. Aquel que invoca el nombre del Señor será salvo.
- Naturaleza de la Vida en el Reino:
- El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
- Implica una nueva vida espiritual donde los creyentes pueden resistir el pecado.
- Los creyentes son hijos de Dios, y su anhelo es la manifestación o revelación de los hijos de Dios, que es entrar al cielo un día.
- El cristiano debe vivir de manera irreprochable y distinta para la honra y gloria de Dios, representando a Cristo y siendo imitadores de Él.
- La vida del cristiano que sirve a Dios implica andar en el Espíritu y estar dispuesto a padecer por Él, pues la victoria y salvación final se encuentran en Cristo si se permanece en la fe.
- El Espíritu Santo obra en el cristiano ayudando en la debilidad y la oración, y es una prenda o garantía de la herencia hasta la redención final.
- La Iglesia es el "Cuerpo de Cristo" y el "Reino" que fue establecido. La Iglesia es el pueblo espiritual de Dios, la asamblea de los elegidos y santos. Este cuerpo es mantenido activo por el Espíritu Santo. Los creyentes en este cuerpo tienen una esperanza de vida eterna en el cielo.