La Nueva Revelación Del Reino De Dios
La nueva revelación del Reino de Dios radica en un conocimiento renovado de Dios, que abarca tanto el conocimiento del Padre como del Hijo. Esta comprensión profunda de la Deidad no es misteriosa ni difícil de descifrar, ya que Dios desea revelarse al hombre. Por el contrario, es un don que Él mismo concede, y es esencial para la vida eterna.
A continuación, se detalla esta novedad:
El Fundamento del Nuevo Conocimiento: Dios como Padre y como Hijo
La novedad del Reino de Dios se manifiesta en que Dios se da a conocer como Padre y debe ser reconocido como tal por Sus hijos. Esta revelación no solo implica una nueva forma de entender a Dios, sino que capacita a los creyentes para establecer una relación de perfecta comunión con Él.
-
Conocimiento de Dios como Padre:
- Dios se presenta como el Padre celestial, diferente a cualquier padre terrenal, y no se debe llamar "padre" a hombre alguno desde un punto de vista religioso, pues solo hay un Padre en los cielos.
- Esta relación implica que Dios nos ama profundamente, nos examina y conoce nuestros pensamientos y caminos. Él es nuestro Creador y nosotros Su pueblo, guiados por Su sabiduría y sustentados por Su abundancia.
- El amor verdadero procede de este conocimiento de Dios.
- La disciplina de Dios hacia Sus hijos es una muestra de Su amor paternal. Los creyentes tienden a una perfecta semejanza con Dios Padre.
-
Conocimiento de Dios como Hijo (Jesucristo):
- Jesús es el Hijo único y eterno, el Verbo que es en Dios y es Dios frente al Padre. La Biblia afirma claramente que Jesús es eterno y no un ser creado, siendo la segunda persona de la Deidad.
- Él es la imagen expresa de la persona de Jehová y Su nombre es el Verbo de Dios.
- Dios, después de hablar a través de los profetas, habló finalmente por medio de Su Hijo en la plenitud de los tiempos.
- Cristo es quien revela al Padre. El Evangelio de Juan, por ejemplo, presenta a Jesús como el Hijo de Dios, el Verbo eterno que estaba en el principio con Dios. La deidad de Cristo se puede observar en cada capítulo del Evangelio de Juan.
- El conocimiento de Dios y de Cristo es sinónimo de vida eterna.
Cómo se Adquiere este Nuevo Conocimiento
Este conocimiento es concedido por Dios y se obtiene principalmente a través de:
- Las Escrituras: La Biblia es la Palabra de Dios y es la autoridad suprema. Contiene la voluntad de Dios y es suficiente para el creyente. Las Escrituras nos instruyen y nos ayudan a crecer en el conocimiento de Dios. Los creyentes deben dedicar tiempo a la lectura y memorización de la Biblia para que la Palabra de Cristo more en abundancia en sus corazones.
- El Espíritu Santo: El Espíritu Santo es esencial para comprender e interpretar correctamente las Escrituras. Él revela los designios misteriosos de Dios y guía a toda verdad. El Espíritu Santo testifica que somos hijos de Dios y nos ayuda en nuestra debilidad.
- Jesucristo mismo: Jesús nos pone en aptitud de entender la Escritura. Su enseñanza, preservada en los Evangelios, sirve como ley para el Reino. Conocer a Cristo es la clave para la vida eterna.
Implicaciones para los Creyentes en el Reino
El conocimiento de Dios como Padre y como Hijo tiene implicaciones directas en la vida del creyente:
- Comunión Perfecta: Este conocimiento capacita para entrar en una relación de perfecta comunión con Dios. Las doctrinas del Evangelio conducen a la comunión con el Padre y con el Hijo.
- Identidad y Propósito: Los que están en Cristo y hacen Su voluntad son hijos de Dios. La fe introduce al creyente en el Reino del Hijo de Dios.
- Vida Fiel y Consagrada: El conocimiento de la Palabra de Dios es vital para el crecimiento espiritual, llevando a los creyentes a estar preparados para toda buena obra y a vivir una vida digna del Señor. La obediencia a la Palabra de Dios es fundamental para una relación plena con Él.
- Transformación: La nueva creación mediante el don del Espíritu Santo permite a los creyentes tender a una perfecta semejanza con Dios Padre.
- Prioridad del Reino: Los cristianos deben poner el Reino de Dios en primer lugar en sus vidas. El Evangelio que Jesús predicó inicialmente estaba relacionado con el establecimiento de este Reino.